La noche que la Pantera cayó





La garra de la Pantera Azul fue más larga…

En una carrera tan fructífera y brillante de 30 años no todo ha sido éxito, lo mismo se gana o se pierde y el 19 de Septiembre de 2008 al maestro le tocó arrancarse una parte de su piel. Este es el relato de esa guerra en perspectiva de Genaro Vázquez, la noche que la Pantera cayó.


“Esa función de festejo, antes de enfrentarme al público, tras bambalinas el nervio era mucho pero cuando escuché mi tema musical, con la ovación de los aficionados me llené de buena vibra y salí a morirme en la raya. Mi estrategia ya estaba bien planeada, tenía que golpear y muy fuerte a Villano V para ir minando su estructura física, en otras palabras, lo tenía que aflojar.

Para esta batalla tan importante, mi familia estaba presente pero desde antes de llegar a la arena perdí contacto con ellos; esa tarde comimos juntos y sus últimas palabras fueron: ‘estamos contigo ganes o pierdas’. Yo sabía que ya estaban en la México pero jamás tuvimos contacto visual y eso es bueno, pues en el ring no ves más allá de 3 o 4 filas de butacas y puedes mantenerte más concentrado. Ahí mi mente debía enfocarse a mí rival y aunque el ruido era intenso sí llegaba a escuchar a Místico, que me gritaba desde mi esquina en todo momento.

Esa algarabía de la gente se intensificó después de que me lancé una serie de topes hacía fuera del ring sobre Villano V y más cuando los atrapé con mi palanca, pero me sorprendió cambiándome el castigo con un toque universal, escuché la primera palmada de Rafael el Maya y esa era la señal para escaparme; en la segunda, la desesperación y en la tercera se me nubló todo. Había perdido por primera una lucha de apuestas y ahora debía dar la cara al público como un profesional, a fin de cuentas eso me enseñaron mis maestros, que antes de ganar hay que saber perder. Llegué al centro del ring para cumplir con mi apuesta, por mi mente pasaban miles de cosas y ni modo, había caído ante un grande, me quité la máscara, saludé al público, sentí un dolor intenso, no físico pero sí emocional, se acercó el Sr. Gaytán, le di mis datos y acto seguido le entregué mi misterio a Villano V en medio de lágrimas. Al finalizar la función y después de dar la cara como debe ser, a todos los medios, por fin me reencontré con mi familia, estaban deshechos, pues había perdido una parte de mi vida.

Después de esa lucha vino el sábado 20 de Septiembre en Mazatlán, el 21 en Guadalajara, el lunes 22 en Puebla y el martes 23, en la Arena México, así hasta llegar al retorno del viernes 26 a la Catedral de la lucha libre. Todos esos días el público me llenó de energía, fue una semana difícil pero tuve demostraciones de invaluable cariño y solidaridad. Si bien es cierto había perdido mi máscara, mi símbolo, pero el orgullo, las ganas y el respeto estaban intactos y con tapa o sin ella siempre seguiré siendo Blue Panther”.



Fuente: Por Karlo Colín en Luchas 2000 Año 8 Especial #34, 8 de Octubre de 2008, p. 30 – 31.

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