Las relaciones principal-agente










Cualquier situación en la que una o más personas ha delegado la autoridad, a la hora de tomar decisiones a otra u otras personas, puede describirse en términos de relaciones principal-agente. Es importante comprender que también se puede producir aunque no haya una relación contractual entre las partes que explicite dicha delegación de autoridad, como por ejemplo, cuando un alumno está gravemente enfermo y le pide a algún compañero o familiar que platique con el profesor para ver la forma en la que el estudiante pueda acreditar el curso y estar al corriente con sus estudios durante el lapso de tiempo en que no podrá asistir a la escuela.


Los problemas de agencia surgen cuando hay un conflicto de intereses entre el principal y su agente. Si aquél tuviese un conocimiento exacto de las acciones de éste, o el contrato que les liga fuese tan perfecto que los intereses de ambas partes resultaran coincidentes (es decir, si los intereses del agente se consiguieran plenamente al mismo tiempo que logra satisfacer totalmente los intereses del principal) no existirían problemas de agencia. Pero como nuestro mundo es imperfecto y la información no fluye igual para ambas partes, sino que es asimétrica, debemos buscar aquellos contratos que minimicen los problemas de agencia, buscando de esta manera que el principal y el agente obtengan los máximos beneficios posibles para ambas partes.

Una gran cantidad de las decisiones que implican conflictos de intereses en un contexto principal-agente se modela a través de los denominados derechos contingentes. Son unos derechos que pueden interesar ejercer según se den determinados resultados, o no. Por ejemplo, una opción se ejercerá antes de su vencimiento si proporciona beneficios a su propietario. El valor de la opción depende del valor del activo subyacente  sobre la empresa.




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