Pastizal










También conocido como estepa o pradera, el pastizal es una comunidad vegetal dominada por gramíneas, plantas herbáceas de tallos huecos y frutos en forma de espiga. El pastizal se desarrolla en zonas semiáridas con inviernos fríos y veranos cálidos. En México se distribuye principalmente entre los 1000 y los 2000 metros sobre el nivel del mar, al pie de la Sierra Madre Occidental, en los estados de Chihuahua, Durango y Sonora. Este ambiente es el más propicio para el desarrollo de grandes manadas de animales herbívoros, que se alimentan de pastos que pueden ser arrancados sin morir la planta; ésta vuelve a crecer rápidamente a partir de las raíces. Los pastos tienen abundantes semillas, con grandes cantidades de carbohidratos y proteínas que son aprovechados por los mamíferos rumiantes. Aún el siglo pasado, grandes manadas de bisontes y berrendos recorrían libremente esta región, que estaba casi despoblada. La cacería desmedida y la introducción de grandes manadas de ganado vacuno desplazaron a las especies nativas, que sobreviven actualmente en los lugares más apartados. La presencia humana ha causado también la disminución de numerosos animales, como el tejón, el perro de las praderas, el lobo y el halcón peregrino, que sobrevivían antes en este ambiente inalterado. Actualmente el sobrepastoreo y la creación de zonas de cultivo están transformando antiguos pastizales en zonas desérticas.


Gramíneas.
Con este nombre se conoce a una vasta familia de vegetales herbáceos con un tallo hueco y espigas. En México existen más de 1000 especies de gramíneas, llamadas genéricamente pastos o zacates, que pueden tener tan sólo unos centímetros de altura, o varios metros como el carrizo y el bambú. Las gramíneas son esenciales en la alimentación humana, ya que conforman los cereales del mundo, como el trigo, el maíz, la avena, la cebada, el arroz y la caña de azúcar. También son base de la subsistencia de numerosas especies animales, incluida la mayor parte del ganado domesticado por el hombre, como vacas, ovejas y caballos.

Berrendo.
Es un hervíboro exclusivo de Norteamérica, y a veces se le confunde con el venado o el antílope, pero no está emparentado con ellos. Su cuerpo es delgado con patas alargadas que terminan en pezuñas; sus cuernos están curvados hacia el frente formando la silueta de un corazón. Es el mamífero más rápido del continente americano, pues puede alcanzar los 90 km por hora en terrenos abiertos. Vive en manadas que cuentan con un macho líder, sus hembras y crías. Tiene un mechón de pelos blancos en la parte posterior, que se erizan para avisar de un peligro. La cacería desmedida de este animal lo ha puesto al borde de la extinción en nuestro país.

Halcón.
Con este nombre se designan varias especies de aves rapaces que cazan durante el día; a veces se les confunde con águilas o los gavilanes, que son sus parientes cercanos. El halcón se alimenta principalmente de roedores y aves. Una vez que ha descubierto una presa con su aguda vista, se lanza en picada a velocidades que pueden superar los 150 km por hora. Al llegar al suelo, atrapa a la presa con sus garras y la mata con fuerte picotazo. Construye nidos en zonas inaccesibles donde cría varios polluelos con la carne que captura. El uso de pesticidas y raticidas ha eliminado a estas aves de vastas proporciones de nuestro territorio.

Perro de las praderas.
A diferencia de los perros, estos animales no son carnívoros, sino roedores similares a las ardillas. Su cuerpo es robusto, y su cola corta y aplanada. Pueden llegar a medir más de 40 cm de longitud. Se organizan en grandes colonias formadas por cientos de individuos. Habitan en complejas redes de túneles y madrigueras, con varias entradas que se asemejan a pequeños volcanes. Emiten señales de alerta parecidas a los ladridos de un perro, lo que permite que los demás miembros de la colonia se pongan a salvo. La destrucción de su hábitat y la cría de ganado vacuno los ha puesto en peligro de extinción en nuestro país.

Choya.
Es un arbusto común en todo el norte del país. Es pariente del nopal y, al igual que éste, cuenta con un tronco con ramas cortas y cilíndricas cubiertas de espinas de 2 a 3 cm de longitud. Estas espinas son extremadamente duras e incluso pueden atravesar la suela del zapato. Están cubiertas por una vaina que se adhiere a la piel y al vestido; la espinada es muy dolorosa, y las ramas no pueden ser retiradas con las manos. Los vaqueros del norte del país necesitan llevar chaparreras de cuero para protegerse de esta planta. Sus semillas germinan dentro del fruto, que cuando cae echa racha raíces, produciendo nuevas plantas.

Liebre.
Es semejante al conejo, pero tiene más grandes las patas y las orejas mucho más largas. Tiene de 2 a 4 crías en cada parto y a diferencia de los conejos, éstas nacen con pelo y con los ojos abiertos. Vive en ambientes desérticos y semidesérticos, pero prefiere la llanura, ya que así le es más fácil reconocer el terreno. Sus grandes orejas le permiten regular su temperatura, y cuando es perseguida confía en su velocidad, que es hasta de 70 km por hora, a la que añade giros rápidos que invierten el rumbo de su marcha. Su actividad es mayor en el crepúsculo y en la noche, ya que durante el día permanece oculta a la sombra, descansando.

Junípero.
Es un pequeño árbol o arbusto parecido al cedro, pero de menor altura y copa redondeada. Tiene las hojas en forma de escama. Crece en zonas secas y templadas, desde Chihuahua y Sonora hasta Michoacán. Se le conoce también como tlascal o táscate. En el norte de nuestro país forma pequeños bosquecillos cerca de arroyos y hondonadas, en medio de áreas más amplias de pastizales. Convive también con pinos y encinos en bosques abiertos. Su madera es de buena calidad y se utiliza para la construcción o como leña. En México se conocen diferentes especies que se distribuyen de acuerdo con el clima y la altitud.


Fuente: Bancomer – Álbum de la Naturaleza de México, p. 20 – 21.

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